Hace unos años, se podría decir que era una chica casi con un peso "ideal" según los estándares de belleza actuales: unas piernas delgadas, un vientre casi plano... No entraba en una 34 precisamente, de hecho, solía usar una 38 por mi altura. Y estaba muy orgullosa de ello.
Cuando iba de compras y unos pantalones de la 38 no me entraban, me hacía sentir gorda. GORDA POR NO ENTRAR EN UN 38, POR DIOS. Sí, era un poco estúpida de aquella. Y por lo tanto, me negaba a comprar unos pantalones de la talla 40 aunque me gustasen demasiado. Porque claro, eso era "talla de gorda". Niña ingenua...
Pero por unos motivos y otros fui ganando peso y peso... los pantalones de la 38 dejaron de abrocharme y no me quedó más remedio que usar una 40, cosa que no me hacía demasiada gracia, pero no que quedaba otra.
Hace un año aproximadamente fui de compras, y recuerdo a la perfección ese día. Estaba buscando unos pantalones que había visto en la página oficial de la tienda (no es necesario decir cual) y los encontré. Fui contenta con mi talla 40 a los probadores, ¿y qué pasó? No me subían de la mitad de las piernas...
"No puede ser..." fue lo primero que pensé. Un poco de mala gana, me probé una 42, que conseguí abrochar, aunque un poco justos... "¿Cómo puede ser que hasta la 42 me quede justa?". Pregunté si había una talla más y me dijeron que no, que esa era la más grande. ¿Os imagináis mi autoestima? ¿Que la talla más grande de la tienda me quede justa? Compre de todos modos los pantalones. Los uso a menudo, y me encantan. Aunque sigo sin entender como las tiendas no amplían más el rango de tallas "grandes".
Me miro en el espejo y no considero tener un cuerpo tan "grande" como para no encontrar ropa en una tienda "normal". Aunque mi problema con las tallas no se quedan en los pantalones.
Hace unos años también me ocurría con las camisetas básicas, las normales de tirantes. Bueno, quien sabe porqué, pero yo siempre las compraba talla S. Y las ponía. Sinceramente, estaba ridícula, era una talla demasiado pequeña para mi. Yo necesito una M como mínimo, pero no, me negaba a coger una talla más porque estaba "orgullosa" de usar una S. Estúpido...
Y por último, me ocurrió algo parecido con mi vestido de graduación. Fui directa a por él, ya que en la página oficial de la tienda lo había visto, era barato y me enamoró. Llegué, pedí mi talla 40 y no había por donde entrar. Pedí una talla más, una 42. Y sí, conseguí entrar, pero aquello me apretaba. Yo no daba crédito a lo que estaba viendo...
"No, no quiero una talla más" pensé. Pero un poco a mala gana, accedí, y pedí una 44. Por suerte, tenían, y me lo probé. Me quedaba perfecto. No me hizo mucha gracia comprar una talla "tan grande", pero el vestido me gustaba demasiado, y iba un poco con el tiempo justo para la graduación.
Un día, me dio por comparar mi ropa "nueva" con la que ya tenía unos años, y ¡SORPRESA!: Era poca la diferencia de tamaño con 2 tallas de por medio. Aquello me chocó mucho, ya que podía usar algunos pantalones de incluso una 38 antigua con una 42 nueva.
Con esto último llegué a una conclusión: no hay que dejarse llevar por el número de la talla, ya que cambia con el tiempo, o mismamente de una tienda a otra. Simplemente busca la ropa que te gusta y compra la que mejor se asiente a tu cuerpo, sea una S, una L, o una XXL; una 34, una 38 o una 42.
La ropa tiene que quedarte bien, independientemente de su etiqueta.
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